
Hoy hace mucho frío fuera y dentro de mí. Pienso que tal vez siempre fue así pero estaba ciega, entonces ahora si puedo darme cuenta porque ciertas cosas me fueron abriendo los ojos poco a poco. Quise escaparme un poco de la realidad pensando que todo iba a cambiar con el tiempo, pero ya ves: Todo sigue igual. Esto puede parecerte muchas cosas, incluso un texto como cualquier otro de los cientos que te mandé durante días. Pero este es diferente, es el de despedida. No me voy por una semana o por dos, me voy de tu vida para siempre porque sé que estoy de más. No me necesitas tanto como yo te necesitaba a ti y muchas veces me dijiste que en las relaciones hay que dar y recibir por igual no se ha cumplido esa regla, lo que si se es que siempre yo sentía más que tu. Entonces digamos en nuestra relación nunca existió un equilibrio, nunca tuvimos ni una sola semana de paz en los últimos meses sabíamos que no estábamos bien, y que se acababa por mucho que nos aferráramos a estar conectados de alguna manera. Hacía mucho que no te escribía, pero supongo que hoy precisamente hoy es un día perfecto para retroceder al pasado. Otra vez y para no olvidar viejas costumbres, te vuelvo a escribir a ti.









