Las despedidas duelen. Yo no sé si mi despedida fue tan versátil, si le puse
piel o corazón a ese adiós que no quería pronunciar ni hacer. Pero sé que
estuve segura que al despedirme, había tomado la mejor decisión en años. Sé que
al irme, al cerrar la puerta, dije adiós a todos los planes y proyectos de
futuro que una vez construimos juntos entre amaneceres y risas repletas de luz.
Me despedí sabiendo que al irme te salve
la vida, te dejé ese aliento que tanto necesitabas pero dejé nuestros fuegos
artificiales apagados en unos recuerdos que estaban llenos de demasiada luz.
Sé que dejé todas mis promesas, a medio cumplir, y que al marcharme no me despedí, sé que te debo más de lo que hoy te escribo.










