Te digo adiós mi amor, este es el definitivo. No sé como empezar estás palabras que me duelen y me cortan la respiración. Tu ya no vas a volver y yo digo adiós a tu recuerdo, hoy toca despedirse parece que llegó el momento de hacerlo, yo intento quedarme con lo bueno de todo esto..Digo adiós a tus ojos, a tus manos, a tus besos, te digo adiós a ti.

Hace un año desde ti, hace un año que dejé tus flores morir... Hace un año que ya no te necesito aunque tenga días de nostalgia y venga el aroma del café ha recordarme que una vez estuviste en mi corazón. Hace un año que mis manos viajan solas, igual que mi alma.
Poesía de flores en tu piel, poesía que habla de ti, poesía en tu mirada, poesía que me enamora. Poesía en tus alas, poesía en el aire de tu aroma, tu miel de la que bebí en tu cuerpo, mi poesía llena de salvación, mi pasión la que te arrastra a mi cama. Tu poesía puesta en mi, tus besos que hacían florecer a mi corazón. Poesía que creabas con tus manos sobre mi cuerpo. Poesía de felicidad, poesía a tu amor, poesía puesta en ti.

Hoy siento deseo de agradecerte cada caída, cada lágrima que provocaste en mi. No sería la persona que soy hoy en día si no fuera por mis tropiezos, sufrimientos y demás errores. Tu piensas que te escribo para que vuelvas y simplemente te estoy dejando volar. Quiero agradecerte cada palabra hiriente que decías sobre mi, hoy puedo ver la luz,hoy siento paz, paz en mi interior. Agradecerte también el que ya no formes parte de mi vida.
Me miro al espejo y desde mis ojos puedo ver el reflejo de los tuyos grabado en mi retina. Es como si estuvieras en mi, todavía te siento dentro de mi aunque ya no estás a mi lado. La miel de tus ojos tan inmensos, tan brillantes y destellando. He entendido que parte de mi vida has sido tu, y yo he vivido en ti siempre, y todavía sigues vivo en mi recuerdo aunque ya no estés. Sé que parte de mi eres tu se lo que me dejaste dentro, sé lo que hiciste por mi, por mi alma.

Hoy he descubierto que en una mano me caben todas las lágrimas que no puedo contener, y que no pude contener aquella noche que me fui. Me he dado cuenta que en un suspiro sé decirte lo mucho que te echo de menos, hoy me he dedicado a escribir todo lo que me sale del corazón y todo lo que reflejan mis ojos, y he tenido que entender que parte de mi eras tú. He visto que mis manos son capaces de aguantar lo que mi boca te haría a cada segundo que pasará.
Adiós mi amor, adiós mi amigo.
¿ Debo sentirme culpable? O dejarme culpar y juzgar? Porque cuando quisiste huir del dolor te dije que te quedarás ha vivir dentro de mi, yo te consolaría, pero vi el final aquella tarde. Así que tomé lo que es mío por derecho eterno, tomé tu alma al anochecer y tal vez esto ha acabado y solo escribo a un pasado, pero no quiero que mi pasado termine así. No quiero verte sufrir, estaré aquí para ti aunque tu no quieras que lo esté.

El tiempo nos hizo desencontrarnos hasta perdernos por completo, nuestras manos dejaron de buscarse y nosotros nos perdimos en vidas distintas, vidas que ya no eran las nuestras. Vidas que el tiempo a querido borrar para que el dolor que vivía con nosotros, desapareciera por esa puerta en la que te vi marchar a ti. En la que vi marchar nuestro amor, nuestros sueños y amaneceres.
Piedra fría, piedra fría se repite en mi cabeza. Piedra fría, piedra. Me ves de pie, pero me estoy muriendo en el suelo. Has decidido bailar con ella, mientras yo espero tu llamada en el teléfono. Aunque no lo entienda, si ella es feliz yo me alegro por ti, dime la verdad que yo y mi corazón lo sobrellevaremos. Piedra fría, piedra fría, lo intenté arreglar pero aquí está mi adiós. Piedra fría, frió en mi corazón aunque no entienda el camino lleno de hielo, prometo entenderte.
Recuerdo como el mar estaba justo enfrente pero tú me mirabas a mi, como si fuera el desastre más bonito del mundo, con los ojos llenos de mar aunque no fueran azules. Tus dedos alargados queriendo apartar mi pelo de mi cara. En aquel pueblo lleno de mar, la vida duele tanto que cada poco se desvanece alguien e incluso los gatos están cansados de caminar mirando al mar. Recuerdo tus manos sujetándome antes del derrumbe. Lo peor es que yo creí en algunas personas, les confié mi vida y parte de mi alma.. Ahora solo confió en los libros... Cuando tenía 10 años pasaba las tardes de domingo en mi habitación bailaba con los libros de lectura que se han quedado guardados bajo mi cama.. No quería asomarme a la vida, estaba llena de desastres, arañazos, y tormentas. Mi edredón era completamente liso, azul cómo el mar, con alguna defecto de tanto utilizarlo.






